Historias de Horror

Cuentos de terror del escritor panameño Enrique Ceballos

En esta historia de horror, Leo, nos cuenta sobre un peculiar gato.

Mi nombre es Leo, soy un joven de 20 años y recién unos meses me mudé de casa de mis padres, logrando establecerme en un apartamento, el cual queda en el piso 27 de un edificio.

Sin embargo, llevo ya unas semanas sufriendo de eso que llaman terror nocturno, bueno así he llegado a la conclusión por lo que he escuchado, verán, siento como si alguien, o algunos, estuvieran conmigo en mi cuarto, esto luego siempre de despertarme por horribles pesadillas.

La situación ha ido empeorando, tanto que ya no puedo ni describir lo que percibo, casi no duermo y esto ya me está afectando en mi diario vivir, tengo ojeras, me cuesta trabajar y solo he podido dormir pocas horas durante el día.

Una noche, luego de tener una de estas pesadillas, me desperté sudando y temblando, y de ninguna forma pretendía volver a dormir, así que decidí salir a caminar un rato, eran casi las 2 de la mañana, pero era un barrio seguro.

Mientras caminaba, y trataba de calmarme, el maullido de un gato rompió con el silencio de la noche, se escuchaba lejano, asi que no le di mayor importancia, hasta que de pronto, el gato apareció frente a mi de a nada, no parecía tener dueño, estaba un poco sucio, pero era algo bonito, de color negro.

No sé porqué lo hice, pero lo acaricié y lo llevé a casa conmigo, de alguna forma me hizo sentir más tranquilo, al regresar a casa, dejé el gato en la cocina, y regresé a mi cuarto a tratar de volver a dormir.

Pero estaba muy equivocado, volví a despertarme alterado, y esta vez tenía un arañazo en mi cuello, me ardía mucho, es decir las cosas ya estaban pasando a lo físico, y para mayor sorpresa, aquel gato que acababa de traer a mi departamento, estaba allí echado frente a mi cama, mirándome fijamente con esos ojos que brillan en la noche.

Fuiste tú, tú me arañaste!

Le arrojé un zapato al gato y cerré la puerta de mi cuarto, este animal era parte de mi problema, de alguna forma, los entes que me atormentan se habían materializado en ese gato para hacerme daño físicamente, lo comprobé, porque a pesar que cerré la puerta, el maldito gato seguía maullando fuera y arañando la puerta, desesperado por entrar y atacarme.

Pero no iba a dejar que me hiciera daño, tomé una lámpara que tenía sobre la mesita de noche, y me acerqué a la puerta, mi idea era abrir y apenas entrara, darle de lleno en la cabeza, así que abrí lentamente, pero antes de que pudiera pegarle, saltó sobre con esos ojos brillantes y sus garras filosas, pero…

El no me atacó a mí, pasó sobre mí, y cuando yo miré hacia atrás para ver adonde había ido, estaba una horripilante que yo por estar solo pendiente de que como golpear al gato, ni siquiera me había dado cuenta que entraba por mi ventana a 26 pisos de altura, tenía un rostro aterrador y largas garras, posiblemente responsables de mi herida en el cuello.

El gato, la estaba atacando ferozmente, y entonces comprendí que ese gato, al que yo quería matar, apareció en vida para cuidarme, estaba desesperado por entrar a mi cuarto, porque el si sabía que esa cosa estaba dentro conmigo.

Al parecer, estas cosas que me atormentan, le temen a los gatos, ya que esa mujer salió huyendo por la ventana, y no se atrevió a herirlo.

Varios días han pasado de eso, y por supuesto que el gato vive conmigo, le doy comida y es mi compañero, y todas las noches, mientras yo duermo, el se mantiene echado frente a mi cama, con esos ojos aterradores que el tiene, pero ya no tengo pesadillas, el cuida mis sueños, aunque les soy sincero, aún me da un poco de miedo verlo, porque sé que no es un gato normal, sé que esta poseído por algo, pero más miedo me da esa mujer que está todas las moches afuera de mi ventana, mirando al gato, como esperando a que me deje solo.

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