Historias de Horror

Cuentos de terror del escritor panameño Enrique Ceballos

En esta historia de horror, un hombre recuerda como se curó, del miedo a la oscuridad.

Les quiero hablar acerca de mi tía Claudia, hermana de mi madre, no se so aun se encuentre con vida, ya que esto sucedió cuando yo era un niño y, al crecer, yo perdí contacto con muchos familiares.

Sin embargo, les voy a contar de como perdí el miedo a la oscuridad, ya que yo era de esos niños que necesitaban dormir con la luz encendida por miedo a lo escuro, a lo que no se puede ver, con las luces apagadas, yo escuchaba ruidos, veía sombras, no sé si era mi imaginación, pero ara mi, era bastante real.

Mi madre, cansada de que casi todas las noches yo saliera huyendo de mi cuarto con almohada en mano, sin previo aviso, me metiera en su cama asustado y le encendiera la luz, me decía:

-Beto, tienes que perder el miedo a la oscuridad, por ese motivo retiré la luz de tu cuarto, porque no hay nada allí, es tu imaginación, si sigues así, te llevaré a que pases una noche donde tu tía Claudia, ella es psicóloga de niños y te ayudará con ese problema.

Por supuesto que el decirme eso no sirvió de nada, por lo que mi madre habló con mi tía, y coordinaron que fuera yo a dormir a su casa solo por una noche, mi tía al parecer, estaba segura de que hacer para quitarme el miedo de dormir solo.

Era la mañana de un Sábado, cuando mi madre me dejó en casa de mi tía, yo subí al cuarto donde iba a pasar la noche, cuando mi tía se me acerca por detrás y me dice algo que jamás olvidaría hasta el día de hoy, porque me dejó perturbado.

-Beto, sé que le temes a la oscuridad porque escuchas cosas, y ves sombras, pero te aseguro que es tu imaginación y… también te puedo decir que, hay cosas que te pueden dar mas miedo con la luz encendida.

Yo era un niño, y para mí, escuchar que pueden haber cosas peores con la luz encendida, que las que se ocultan en la oscuridad, me parecía perturbador, mas la forma en la que lo dijo… simplemente no podía ser.

Esa noche, a la hora de dormir, yo como siempre intenté encender la luz, pero mi tía, ya se lo imaginaba, por lo que la apagó, y me pidió que, pasara lo que pasara, no entrará en pánico y que no fuera corriendo a su habitación como hacía con mi madre, yo le dije que trataría de no hacerlo.

Sin embargo, esa noche, fue mucho peor que las noches en mi propia casa, escuchaba voces que no me dejaban dormir, veía sombras, pero lo que finalmente me hizo salir corriendo hasta el cuarto de mi tía, fue cuando sentí que mi cama se movió sola, sin pensarlo, tomé mi almohada y fui hasta su cuarto llorando, al llegar a su habitación, encendí la luz y, ví que ella no estaba en su cama.

Me quedé parado en la entrada del cuarto, pero unos pasos de algo que venía saliendo de mi habitación, me hizo reaccionar, por lo que me acosté en su cama y me arropé hasta la cabeza, fue entonces cuando aquellos pasos entraron al cuarto, y aquello se sentó en la cama, para luego acostarse junto a mí, yo estaba en pánico, pero entonces escuché la voz de mi tía que me dijo:

-Beto, soy yo tu tía Claudia, la luz está encendida y me acosté a tu lado, puedes quitare la semana.

Yo me sentí tan aliviado, que no dudé en hacerlo y, podía ver como mi tía estaba acostada de tal forma que su espalda quedaba frente a mi, asi que levanté la vista para ver su cabello y, fue entonces cuando comprendí que hay cosas que dan mas miedo con la luz encendida, el cuello de mi tía, estaba girado 180 grados, de forma que me mirada intensamente, su rostro estaba retorcido, tenía una sonrisa macabra y ojos hundidos, fue tan grande el terror y la impresión que me dió, que creo que me desmayé.

Lo próximo que recuerdo, es que desperté ya estando en casa, de vuelta con mi madre que recuerdo que me dijo:

-Por fin despiertas Beto, acabo de traerte de donde tu tía, ella me contó que tuviste una noche difícil…

Pero yo la interrumpí desesperado para contare…

-Mamá, mamá por favor, no quiero volver a casa de mi tía nunca más, ella…..ella no es…

-Calma Beto calma, ven dame un abrazo hijo no te preocupes, recuerda que te dije que tu tía sabe como tratar casos de miedo a la oscuridad y, me dijo que tu, de ahora en adelante, vas a preferir dormir con la luz apagada y solo, antes que encendida y con alguien verdad?

-Sss..sí mamá… creo que si…

Fue lo que le respondí a mi madre en ese momento, porque no podía sacarme la imagen macabra de mi tía de la mente, pero mientras mi madre me abrazaba, me dijo algo que recorrió mi cuerpo con un miedo espantoso:

-Sabes Beto, mientras tu dormías, tu tía me explicó que tengo que hacer para cuando vas a mi cama por las noches, por eso estoy segura de que no lo harás nuevamente… y si lo haces…hay una terapia intensiva me dijo.

Ver el rostro de mi madre que parecía sonreír cuando me decía eso, fue lo que me hizo salir de mi casa tan pronto cumplí los 18 años, ahora vivo solo, nunca volví a entrar al cuarto de mi madre, porque entendí que, no importa que escuchara o viera en la oscuridad, mi tía, y tal vez mi madre, eran algo mucho peor.

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