Historias de Horror

Cuentos de terror del escritor panameño Enrique Ceballos

En esta historia de horror, un hombre perturbado y asustado, regresa a casa buscando escapar de algo

En una noche oscura por una carretera, de pronto pasa un auto a toda velocidad, haciendo movimientos de ondulación, claramente como si estuviera a punto de perder el control.

Dentro de aquel vehículo, un hombre, visiblemente perturbado, entre lágrimas, se repetía a si mismo las palabras «No debí hacerlo, no debí hacerlo……»

Mientras a su cabeza, le venían recuerdos desordenados, como imágenes en fotografía, aparentemente de varias situaciones que había vivido en los últimos días.

Una de ellas, era él, parado frente a dos tumbas en el cementerio, llorando frente a ellas, en otra, entregado al alcohol… y mientras seguía desesperado, repitiéndose aquellas palabras, le llegaba a su memoria, una imagen inquietante, en la cual se mostraba arrodillado en el piso, dentro de un círculo negro, bebiendo sangre… tal vez de algún animal muerto.

En el medio de aquel círculo; una foto, en la cual parecía haber dos personas, luego una vez mas su memoria le hizo recordar como se acercaban a el, esas dos personas, sucias, como cubiertas de tierra de pies a cabeza, sus ropas desgarradas, carnes y uñas podridas, como dos zombies.

Esta era la razón por la cual había tomado su auto y, por puro miedo y terror, conducía como loco para llegar hasta su casa y esconderse de aquellos dos seres que le seguían.

Finalmente, pudo llegar a su casa y, fue entonces que estando unos minutos dentro del auto, rompió a llorar con más fuerza, golpeando su cabeza contra el timón, en clara señal de estar muy arrepentido de lo que sea que había hecho.

Aquel hombre, por fin se decidió a bajar del auto, para poder entrar a su casa, sin embargo, hizo una pausa mientras caminaba por el pasillo hacia la puerta principal, el motivo fue que la luz de la sala estaba encendida y, el nunca dejaba luces encendidas.

Al mirar al piso, dos pares de huellas hechas de barro, unas pequeñas y otras un poco mas grandes, le indicaban que ya lo estaban esperando, dos siluetas se podían distinguir dentro de la casa, y el sabía perfectamente, que aquellos dos seres que invocó por medio de su ritual y, que habían regresado a este mundo para estar con el, o para tal vez algo mucho mas terrorífico, de alguna forma se le adelantaron.

El hombre en silencio, se acercó a la puerta de su casa, abrió la puerta de la sala, entrando, para luego suavemente cerrarla detrás de él, justo como un condenado resignado a lo que le espera, no sin antes dejar caer de su mano, aquella foto que utilizó en el ritual, donde se podía ver a una bella mujer de un lado, a el mismo del otro, y aun pequeño niño en medio de ambos.

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