Historias de Horror

Cuentos de terror del escritor panameño Enrique Ceballos

En esta historia de horror, una amiga pone a prueba su amistad.

Aveces creo que soy la peor amiga que alguien puede tener, no! mas bien, estoy segura de que lo soy.

Mi mejor amiga siempre fue muy alegre, compartíamos todo, salíamos y, casi siempre una se quedaba en la casa de la otra en fines de semana.

Sin embargo, empezó a cambiar poco a poco, ya no sonreía mucho y, casi no salíamos, yo le preguntaba que pasaba pero no me quería contar, solo me decía que estaba tan asustada que no quería hablar de eso.

Sus padres se fueron un fin de semana, y yo aproveche para irme a su casa esos días, tal vez estando allí con ella, se atrevería a contarme, tal vez era algún problema con sus padres.

Esa noche ya en casa de mi amiga, le pedí que por favor me contara porque estaba tan nerviosa, triste y desanimada. Ella me miró a los ojos, respiró profundo y, con la voz un poco temblorosa, empezó a contarme acerca de sombras, ruidos y extrañas manifestaciones dentro de su casa, este tipo de cosas para mi no podían ser reales, mas que todo seguro eran situaciones provocadas por estrés.

Pero ella era mi amiga y, sin importar lo que yo pensara, para ella era todo muy real, así que yo no tenía mas remedio que consolarla, decirle que yodo iba a estar bien y que yo la protegería.

Mas tarde, antes de ir a dormir, yo acaba de tomar una ducha y, ya estaba por acostarme, cuando mi amiga, que estaba en su turno duchándose, entró corriendo al cuarto gritando y cerrando la puerta detrás de ella, yo le asustada con su actitud le grité; Pero que sucede, porqué entras así?

Ella solo decía: ¡Está aquí, está aquí!

Quién…quién está aquí?

El hombre, el hombre alto…!

No comprendía exactamente que me quería decir, pensé que tal vez había un ladrón dentro de la casa, le pedí a mi amiga que no saliera del cuarto, mientras yo revisaba, pero antes de poder salir, alguien empezó a golpear la puerta tan fuerte, que parecía que temblaba toda la casa, las luces del cuarto se prendían y apagaban al ritmo de los golpes.

Mi amiga solo lloraba del miedo, y yo también fui contagiada de ese mismo terror, tanto que quedamos abrazadas en un rincón del cuarto. De pronto, todo volvió a ser silencio, no se escuchaban mas golpes, nada.

Le dije a mi amiga que se quedara en el cuarto, mientras yo salía a ver que todo estuviera bien, y que se escondiera debajo de la cama, ella muy nerviosa y aun asustada, me dejó salir. Lentamente salí del cuarto, toda la casa estaba oscura, solo la luz del alumbrado que entraba por la ventana de la sala me dejaba ver algo… y ese algo, fue la figura de un hombre que parecía emerger del suelo, no podría describirlo, pero su tamaño era de mas de dos metros, era tan alto que debía encorvarse para que su cabeza no diera con el techo.

Yo estaba totalmente aterrada, aquel hombre se acercó a mí, puso su rostro justo frente al mío, tanto que podía sentir su aliento, yo estaba muy asustada, y por eso les pido que me perdonen a los que leen lo que sucedió, porque mi miedo fue tan grande, que solo atiné a decirle:

¡Busca bajo la cama!

Aquel hombre se alejó de mi, y subió las escaleras corriendo hacia el cuarto donde estaba mi amiga, yo ya le había dicho donde encontrarla, el sonido de el corriendo, era como escuchar un caballo, yo salí también corriendo de la casa de mi amiga, no sin antes escuchar sus gritos de terror.

Me enteré al día siguiente que mi amiga estaba desaparecida, la policía me interrogó, pero yo solo dije que me fui y la dejé en casa, todavía pienso en ella y en sus gritos, solo espero que donde sea que esté, no esté sufriendo mucho.

Sí lo sé, soy muy mala amiga.

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