Historias de Horror

Cuentos de terror del escritor panameño Enrique Ceballos

En esta historia de horror, dos amigos prometieron no leer un libro, con un ritual muy especial.

 

 

Martin se levantó esa mañana como de costumbre, listo para ir al trabajo, luego de besar a su esposa y sus dos hijos, tomaba el auto y, salía a trabajar, sin embargo, ese día camino al trabajo, recibió una llamada de un amigo, el cual, ya hace mucho tiempo que no veía.

El contestó sin saber quien era, pero luego de hablarle, mayor aun fue su sorpresa al escuchar la razón por la cual su amigo lo estaba llamando, se trataba de que estaba siendo acusado de haber asesinado a toda su familia y, se encontraba escondido de las autoridades, pero quería hablar con el, para contarle lo sucedido.

– Pero porque me llamas a mi, que fue lo que hiciste?

– Yo no lo hice, pero creo que tu eres la única persona que me puede creer, por favor, ven a esta dirección.

– Esta bien, te conozco y, debe haber algún error, iré enseguida.

Martin estaba sorprendido por la repentina llamada y, mas aun por el motivo que era, el pensaba que esto le podía traer problemas con la policía a el también, al no divulgar donde estaba oculto su amigo, sin embargo, la gran amistad que los unió en un tiempo, lo hizo apoyarlo y dirigirse donde le fue indicado.

Tuvo que conducir mucho, hasta llegar a un lugar muy apartado, donde solo se encontraban arboles y, aunque fuera de día, no se veían personas cerca, su amigo estaba escondido cerca de unos arboles, al verlo, Martin vio que Ricardo, como se llama su amigo, estaba en un estado de shock, temblaba, estaba sucio, sus ojos desorbitados y sudaba mucho, era claro que algo lo había impactado de gran manera.

– Ya estoy aquí amigo, levántate y dime, que es lo que ha sucedido, como es eso de que tu familia fue asesinada?

– Gra…gracias por Martin, te lo juro, yo no le hice nada a mi familia, yo no fui… no fui yo…el se la llevó…

– Cálmate Ricardo… que fue lo que paso?

Ricardo, luego de tomar un poco de aire para calmarse, empezó a relatarle a Martin lo que en su juicio había sucedido.

– Recuerdas Martin cuando apenas eramos unos jóvenes, que no teníamos trabajo y, siempre estábamos buscado la forma de salir adelante y, por mas que lo intentáramos, las cosas no nos salían bien, mientras que nuestros amigos les parecía ir muy bien con sus vidas.

– Si Ricardo, lo recuerdo, jamás podría olvidarlo… pero que tiene que ver eso con…

– Espera… déjame continuar. Un día, tu y yo, en nuestra desesperación, encontramos un libro que hablaba de hacer rituales para la buena suerte y todas esas tonterías, en ese libro, se encontraba uno donde se podía invocar a algún ser o algo que nos daría buena suerte y fortuna, pero su precio sería muy alto, el se llevaría lo más preciado para nosotros, justo 20 años después.

– Si, lo recuerdo Ricardo, pero también sé, que no llegamos a terminar de leerlo, además dijimos que nunca intentaríamos algo así… que tiene que ver… no me digas que…

– Asi es Martin, unos años después yo vi como tu lograste salir adelante, conseguiste trabajo y, tenías incluso una linda novia, con la que luego te casaste y formaste tu familia, has logrado buena fortuna, yo por pena de que te enteraras de lo mal que me iba, me alejé, pero un día, me dí cuenta de que no tenía otra salida, asi que busque aquel libro, hice todo lo necesario, corté el cuello a la gallina, conseguí las velas negras, incluso repetí los rezos, luego, una fuerte brisa sacudió todo mi cuerpo y, nada pasó, sin embargo al poco tiempo, todo cambió para mí, conseguí un trabajo donde gané mucho dinero, también conocí a una linda chica y me casé.

– Pero Ricardo…

– Mi vida se volvió exitosa, el tiempo fue pasando y nunca me importó haber hecho ese ritual, por muchos años no pasó nada, hasta que la semana pasada, empecé a ver sombras, a escuchar ruidos por la casa y tener pesadillas, no solo yo, también mi familia las empezó a sufrir, pero… pero lo peor fue cuando un día regresé a casa, todo estaba revuelto, como si de ladrones se tratara, pero no se habían llevado nada, lo único que faltaba era mi esposa y mis hijos, se desvanecieron sin dejar rastro, yo sé que esa cosa por fin vino a cobrar el favor… debes creerme, no fui yo…

Martin estaba congelado, escuchando lo que su amigo le narraba, pero intentó calmar a Ricardo.

– Yo… yo te creo Ricardo… creeme que si.

– Martin, solo te llame porque quería confesarle a alguien el error que cometí, pero nadie me iba a creer, solo tu podías hacerlo, ahora… sin mi familia conmigo y, sabiendo que están tal vez sufriendo en el infierno por algo que yo hice, simplemente no deseo vivir…

– Que… de que hablas?

Sin embargo, antes de que Martin pudiera reaccionar, Ricardo tomó su propia vida disparándose en la cabeza, Martin corrió sin parar hasta llegar a su auto y, salió a toda velocidad de regreso a su casa para ver a su familia, era lo único en lo que podía pensar en ese momento.

Al llegar a casa, Martin comenzó a gritar el nombre de su esposa y sus hijos, quienes rápidamente salieron a su encuentro y vieron como estaba, todo nervioso y tembloroso, mientras llorando les preguntaba…

– Están bien?… están bien todos?

– Si mi amor… porque regresaste del trabajo y, porque estás en ese estado?

– No, no es nada, el auto se averió…

Todo volvió a la normalidad en casa de Martin, el no le dijo a nadie sobre el encuentro que tuvo con su fallecido amigo, sin embargo, Martin miraba fijamente a su esposa e hijos mientras conversaban y sonreían entre ellos, en su mirada reflejaba un horror y miedo que casi no podía disimular, el, al igual que Ricardo, había recurrido al mismo método para salir adelante en su vida, el también practicó el ritual y, la pregunta que rondaba su cabeza era:

Cuando su familia sufriría el mismo destino que la de su amigo?

Al parecer, Martin, hace años atrás, tomó la misma decisión que Ricardo para salir adelante, ambos prometieron no hacerlo en esa ocasión, pero ambos rompieron su promesa, uno ya sufrió las consecuencias, el otro y su familia, seguro lo hará también.

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