Historias de Horror

Cuentos de terror del escritor panameño Enrique Ceballos

Armando, un padre soltero de dos adolescentes de 14 y 13 años, Jimmy y Javier, los cuales eran muy cariñosos y respetuosos con el, …continue reading Cuento de terror: El programa de radio

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Armando, un padre soltero de dos adolescentes de 14 y 13 años, Jimmy y Javier, los cuales eran muy cariñosos y respetuosos con el, todas las noches, se reunían los 3 después de cenar, a contar historias de terror, o simplemente asombrosas, y competían para ver quien decía la mejor, pero no pasaba de ser un juego familiar. Armando trabajaba mucho, por las mañanas se despedía de sus hijos, para luego regresar tarde en la noche, los chicos mientras se dedicaban a atender la granja, ya que necesitaban ayudar a su padre.

Una noche cuando Armando regresaba de trabajar muy cansado, encendió la radio de su viejo auto, para escuchar algo de música mientras llegaba a casa, conduciendo por esos caminos de tierra y polvo, típicos de las áreas donde no hay mas que grandes e inmensas siembras de maíz de lado a lado de la carretera, pero lo único que lograba sintonizar era estática, no había ninguna emisora que escuchar, hasta que encontró una muy peculiar, en la que estaba por iniciar un programa nocturno de historias de terror, narradas por una misteriosa voz masculina, a Armando le pareció muy extraña, pero a la vez interesante, así que se puso a escuchar a la voz que decía:

“Buenas noches a todos los que nos escuchan en esta oscura y tenebrosa noche, a los que están a solas en casa, a los que están atrapados en algún sótano, o a los que vienen conduciendo después de un duro día trabajo, esta vez no les contare una historia, esta vez les voy a poner varias situaciones diferentes, y deberán decidir, como reaccionar en cada caso, al final, les dejare con la peor pesadilla que jamas tendrán, si no tienen el valor de escucharme, les recomiendo cambiar de emisora en este momento”.

Armando jamas había escuchado de esta emisora, y por supuesto, el no iba a perder la oportunidad, de escuchar a este misterioso locutor y tétrico locutor, ademas era claro que todo lo que decía, era solo para asustar a quien escucha, así que muy emocionado decidió escuchar.

“Veo que han decidido escucharme, pobres almas perdidas…demuestran ser muy valientes…..bueno empezare, ya fueron advertidos…..solo una ultima cosa, una vez que comiencen a escucharme, no podrán dejar de hacerlo….AUNQUE LO DESEEN”

Vaya! esto va a estar espectacular….pensó Armando.

“Para los que están solos en casa, se imaginan escuchar ruidos afuera de su casa?, ruidos que no saben de donde vienen, pero se acercan mas y mas?…pongan atención, tal vez los escuchen….y los que van conduciendo por un camino oscuro, tengan mucho cuidado, si alguna mujer vestida de blanco a orilla del camino les pide que se detengan, puede que realmente no lo sea….”

Al decir esto, Armando logro ver en el horizonte una silueta, y al acercarse con su auto, vio una mujer de blanco, parada en el oscuro camino, mirando fijamente hacia el, Armando no se detuvo, y aumentó la velocidad, pasando de la mujer..

Pero que demonios fue eso?…creo que me afecto el comentario de este tipo…..se dijo a si mismo, y continuo escuchando.

“No se asusten queridos oyentes….AUN NO!, todavía estamos empezando, imagino que los que están en casa, ya están escuchando como algo, alguien, o varios golpean sus puertas y ventanas queriendo entrar, gruñen, murmuran, pero no ven nada, porque no hay luz en la casa, y ustedes amigos conductores, ya están viendo esos ojos brillantes que se ven entre los sembradíos de maíz, pero tengan cuidado que eso no los distraiga de su manejo, si se accidentan los pueden atrapar…

En ese momento Armando vio los ojos brillantes, se asusto tanto que perdió en control y se salio del camino, mientras intentaba encender el auto de vuelta, algo se acercaba a el de entre la espesura del campo de maíz, derrepente un golpe a su auto, algo lo estaba sacudiendo violentamente….Armando logro encender el vehículo y acelero para seguir rumbo a casa, muy asustado.

Pero que esta sucediendo, es casi como si hablara de mi, esto esta mal, no pretendo seguir escuchando esta emisora del demonio…..dijo Armando, que intento cambiar de emisora, incluso apagar la radio, pero era imposible, no podía dejar de escuchar la voz, entonces recordó que el narrador dijo que una vez que empezara, ya no seria posible detenerlo.

“Para este momento algunos de ustedes ya están tan asustados, que desean jamas haberme escuchado….y ustedes en casa, ya están corriendo por su vida, no saben quien los ataca, pero no tienen donde esconderse, serán degollados, asesinados, pero antes de morir, verán en sus paredes rostros, símbolos y algunos detalles de mi parte…..”

Al decir esto, solo hubo estática y se perdió la señal de radio, Armando sintió un gran alivio, al no tener que seguir escuchando algo tan siniestro, ya solo pensaba en llegar a casa..

Demonios por sin se callo la boca, maldito demente, por fin veré a mis hijos, y terminare esta noche de locura…dijo Armando, pero al llegar a casa, todo estaba oscuro, y había un gran silencio, saco su linterna y lentamente abrió la puerta, llamando a sus dos hijos que no respondían, al alumbrar, Armando vio destrozos por todas partes, y un frío congelo su sangre, al encontrar a sus dos hijos muertos en el piso, degollados, asesinados, justo como decía el misterioso locutor, Armando rompió en llanto, gritando por lo sucedido, pero en su lamento, escucho estática, y se dio cuenta que sus hijos tenían el radio de la casa encendido, escuchando la misma emisora, alumbro las paredes, y vio pentagramas, rostros que sonreían diabólicamente, y figuras tenebrosas, Armando se disponía a salir de la casa, muy afectado por su perdida, pero la voz de la radio regreso, lo que lo hizo detenerse en su caminar…

“Pedimos disculpas a nuestros radioescuchas, por el tiempo fuera del aire, a los que me escuchaban en casa, ya no tengo nada que decirles…..pero…….a ustedes conductores, que acaban de llegar a casa; que tal si sus muertos, se levantan, bañados en sangre, con ojos negros como las tinieblas, y con un apetito voraz por carne humana, pero ustedes nunca se dieron cuenta que están justo detrás de ustedes, porque están muy distraídos llorando por ellos, díganme….que harían?….los dejo con esa reflexión, y me despido, esto ha sido todo por esta noche de terror”.

Armando volvió a escuchar estática en la radio, pero también escucho un par de pasos detrás de el, y entendió lo que quería decir el locutor, decidió, no voltearse. para no ver lo que ahora eran sus hijos, y lo que iban a hacerle a el.

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